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ENVASADORAS AL VACÍO Y TERMOSELLADORAS DE BARQUETAS

Las envasadoras al vacío y las termoselladoras de barquetas son dos equipos clave cuando una cocina profesional necesita ir más allá del servicio inmediato y empezar a trabajar con conservación, organización y estandarización. No responden a una moda ni a un tipo concreto de negocio, sino a una forma de trabajar más planificada, donde el control del producto, del tiempo y del espacio se vuelve estratégico. Entender bien qué hace cada máquina y qué no hace es esencial para no generar falsas expectativas ni inversiones mal enfocadas.

La envasadora al vacío es una de las máquinas más versátiles de una cocina profesional, siempre que se elija el tipo adecuado. Existen modelos externos, pensados para usos esporádicos y limitados, y envasadoras de campana, ya sean de sobremesa o de pie, que son las que realmente permiten un vacío controlado y constante. Estas últimas trabajan dentro de una cámara cerrada, admiten bolsas lisas y ofrecen un nivel de vacío mucho más estable, lo que las hace aptas para conservación en frío, congelación, organización por raciones y procesos como el marinado o la cocción a baja temperatura, siempre respetando que el producto debe estar frío antes del envasado.

Desde el punto de vista técnico, una buena envasadora se define por la calidad de la cámara, la barra de soldadura y, sobre todo, la bomba de vacío. La potencia de la bomba determina la velocidad y el esfuerzo del equipo, influyendo directamente en su durabilidad y regularidad de trabajo. El control por sensor, frente al envasado por tiempo, permite ajustar el porcentaje de vacío según el producto, algo especialmente importante cuando se trabaja con líquidos o elaboraciones delicadas. Funciones como la doble soldadura, la descompresión controlada, el sellado sin vacío o la opción de atmósfera protectora con gas inerte amplían las aplicaciones reales de la máquina y refuerzan su papel como herramienta de estandarización y control de costes.

Las termoselladoras de barquetas, en cambio, tienen un enfoque distinto. Su función principal no es alargar de forma significativa la vida útil del alimento, sino organizar, proteger y facilitar el transporte de productos crudos o cocinados, especialmente en negocios de comida para llevar. Funcionan sellando un film sobre la barqueta mediante calor y trabajan normalmente con envases de altura limitada y medidas estándar. Aspectos como el tipo y tamaño de los moldes, el alto máximo de la barqueta, la compatibilidad del film y la presencia de sistemas de autocorte o funcionamiento automático influyen directamente en la agilidad del trabajo diario y en la presentación final del producto.

Como conclusión, envasadoras al vacío y termoselladoras no compiten entre sí, sino que responden a necesidades distintas dentro de la cocina profesional. La envasadora es una herramienta de conservación, planificación y control del producto; la termoselladora, una solución práctica para organización y logística. Existen equipos híbridos que combinan vacío y gas inerte en barqueta, con un nivel técnico y de inversión mucho mayor, pensados para modelos de negocio muy concretos. En Tophosteleria Projects defendemos siempre el mismo criterio: antes de elegir la máquina, hay que tener claro el proceso, el volumen real de trabajo y el objetivo operativo, porque la tecnología solo aporta valor cuando está alineada con la forma de trabajar de la cocina.

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