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MESAS DE TRABAJO DE ACERO INOXIDABLE

Las mesas de acero inoxidable son uno de los elementos más transversales y críticos del equipamiento profesional. Están presentes en cocinas, barras, colectividades, centros sanitarios, floristerías o estéticas, porque cumplen una función básica: ofrecer una superficie de trabajo higiénica, resistente y duradera. El acero inoxidable es un material no poroso, preparado para soportar carga, humedad y uso intensivo. Pero no todas las mesas son iguales ni sirven para lo mismo, y elegir sin criterio suele generar problemas operativos a medio plazo.

Por normativa, prácticamente todas las mesas se fabrican en acero inoxidable AISI 304, con estructura y accesorios íntegramente en acero, sin maderas ni aglomerados ocultos. A partir de ahí, una de las decisiones clave es el fondo: 50 cm para mesas auxiliares o de barra, 60 y 70 cm para la mayoría de cocinas, y 80 o 90 cm en mesas centrales donde se necesita una gran superficie de trabajo. El fondo debería alinearse siempre que sea posible con la línea de cocción y frío. El largo es muy variable —desde modelos compactos hasta casi 3 metros— y, cuando el espacio lo exige, la fabricación a medida es una opción habitual y recomendable.

Otro punto importante es la altura y la estructura. La altura estándar es de 85 cm, con patas regulables hasta unos 90 cm para salvar desniveles y radios sanitarios. Existen mesas más bajas, llamadas bajococina, pensadas para soportar equipos de cocción y mantener una altura de trabajo ergonómica. Las patas suelen ser de tubo cuadrado de 40×40 mm y pueden complementarse con marco de refuerzo o estantes. El marco se recomienda cuando no hay estante inferior y se necesita estabilidad dejando espacio libre debajo; los estantes, reforzados con omegas, son útiles para almacenamiento, pero conviene decidir bien qué se guardará en ellos.

Por último, la configuración funcional y los detalles constructivos marcan la diferencia en el uso diario. Mesas murales con peto soldado para evitar suciedad, mesas centrales para trabajar a dos caras, modelos con cubeta, mesas de desperdicios o reciclaje, angulares o pasantes con puertas. Las puertas pueden ser batientes o correderas, estas últimas más habituales en medidas grandes por facilidad de limpieza. En mantenimiento, reglas claras: no apoyar ollas calientes directamente, limpiar en el sentido del satinado y nunca usar lejía ni productos corrosivos. El acero inoxidable es muy resistente, pero un mal uso acaba pasando factura.

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