FREGADEROS INDUSTRIALES DE ACERO INOXIDABLE
El fregadero industrial es un punto crítico de higiene y operativa en cualquier cocina profesional o barra, y también en obradores, laboratorios, clínicas o floristerías. No es un mueble auxiliar: concentra lavado, prelavado, orden y, muchas veces, flujos clave del servicio. Por normativa sanitaria, debe estar construido íntegramente en acero inoxidable AISI 304, sin madera ni aglomerados, lo que garantiza resistencia a la corrosión, facilidad de limpieza y una larga vida útil en entornos de uso intensivo.
La elección correcta empieza por definir fondo, ancho y configuración de cubas. En barra se trabaja normalmente con fondos 50 o 55, mientras que en cocina profesional lo coherente es fondo 60 o 70 para alinearse con frío y cocción. El ancho va desde modelos compactos de 80–100 cm hasta fregaderos de más de 2 metros. En cuanto a cubas, lo habitual es una o dos, pero más allá del tamaño en planta, el dato clave es la profundidad de la cuba (200, 250 o 300 mm), especialmente relevante cuando se lava menaje voluminoso o se trabaja con ollas y GN profundas.
La funcionalidad real define el tipo de fregadero. Puede ser un modelo compacto con espacio para lavavasos en barra, un fregadero con hueco para lavavajillas en cocina, o uno de gran capacidad tipo “bañera” para prelavado intensivo, muy común también en floristerías. Existen versiones con cubeta y aro de desbarazado pensadas para producto fresco, vertederos específicos para ollas grandes, o mesas de entrada de lavavajillas de cúpula que, aunque no lo parezca, también son fregaderos. Cada solución responde a una necesidad concreta y no conviene elegir por catálogo, sino por proceso.
Por último, los detalles marcan la diferencia en el día a día. Conviene revisar qué incluye el mueble: bastidor, estante inferior o puertas no siempre vienen de serie y condicionan tanto el precio como el uso. Los grifos y sus orificios suelen ser opcionales, las patas regulables permiten salvar desniveles y radios sanitarios, y un fondo perforado es un accesorio sencillo pero muy útil. En mantenimiento, una regla básica: nada de lejía, salfumán ni productos abrasivos. El acero inoxidable es resistente, pero una limpieza incorrecta acaba generando picadas y problemas evitables.




